El pueblo que sobrevivió a una masacre amenizada con gaitas
Esta crónica
nos relata la cruel realidad de muchos pueblos del territorio colombiano, pueblos
olvidados por el estado y por todo el resto del mundo. El autor nos comenta
paso a paso su recorrido por El Salado, un pequeño pueblo que únicamente es
conocido por las atrocidades que allí ocurrieron a manos de las AUC, y después,
introduce un poco a la vida de las personas que aún viven en el pueblo, con los
fantasmas de la tragedia.
Además de
esto, nos comenta su inconformidad con como las figuras estatales le dieron manejo
a la situación, aprovechándose de esta para darse golpes de pecho públicamente,
pero sin siquiera voltear a mirar a los sobrevivientes de esta tragedia.
1. Los habitantes de estos sitios pobres
y apartados solo son visibles cuando padecen una tragedia. Mueren, luego
existen.
2. Al final, para celebrar su muerte,
hicieron sonar los tambores y gaitas que habían sustraído de la Casa de la
Cultura. En los alrededores desolados de este campo de microfútbol apenas hay
un par de burros lánguidos que se rascan entre sí las pulgas del espinazo.
3. . La sometieron al escarnio público,
la fusilaron. Y a continuación, en el colmo de la sevicia, le clavaron en la
vagina una de esas estacas filosas que utilizan los campesinos para ensartar
las hojas de tabaco antes de extenderlas al sol.
4. Uno de los paramilitares amenazó a la
muchedumbre: al que llore lo desfiguramos a tiros. Otro levantó su arma por el
aire como una bandera y prometió que no se iría de El Salado sin volarle los
sesos a alguien.
5. Si no se hubiese presentado ese hecho
infame, seguramente yo andaría ahora perdiendo el tiempo frente a las vitrinas
de un centro comercial en Bogotá, o extraviado en una siesta indolente.
6. Porque en muchas regiones olvidadas
de Colombia, fíjese usted, los límites geográficos no son trazados por la
cartografía sino por la barbarie.
7. Durante mucho tiempo los habitantes
de El Salado esquivaron la música como quien se aparta de un garrotazo. Como
vieron agonizar a sus paisanos entre ramalazos de cumbiamba improvisados por
los verdugos, sentían, quizá, que oír música equivalía a disparar otra vez los
fusiles asesinos.
8. Tan grande era el miedo en aquellos
primeros días del retorno, que algunos dormían con los zapatos puestos, listos
para correr de madrugada en caso de que fuera necesario.
9. Les damos alas a los
personajes ilusorios como “la Seño Mayito”, para después arrancárselas a los
seres humanos de carne y hueso como María Magdalena. En el fondo, creamos a
estos héroes efímeros, simplemente, porque necesitamos montar una parodia de
solidaridad que alivie nuestras conciencias.
10. Y me digo que los paramilitares y
guerrilleros, pese a que son un par de manadas de asesinos, no son los únicos
que han atropellado a esta pobre gente.
EL INFINITO EN UN JUNCO
El infinito
en un Junco es una obra de Irene Vallejo galardonada con el Premio Nacional de
Ensayo de España en 2020. El fragmento que tuvimos que leer se titula La revolución
apacible del alfabeto, en el cual se nos introduce a la vida de una persona
analfabeta y las dificultades que está tiene para comunicarse y desarrollar su
vida cotidiana, pues la mayoría de personas solemos asumir que a una edad avanzada
todos debemos saber leer.
También nos
relata como ha sido la evolución de los lenguajes durante el tiempo y todos los
cambios que estos han tenido, nos habla de la relación que tenemos con nuestros
propios lenguajes, aunque estos no sean más que símbolos a los que nosotros
mismos les atribuimos un significado.
FRASES QUE LLAMARON MI ATENCIÓN.
1. Nosotros,
habitantes del siglo XXI, damos por hecho que todo el mundo aprende a leer y
escribir en la infancia. Nos parece un conocimiento asequible, al alcance de
cualquiera. Ni siquiera imaginamos que pueda haber entre nosotros personas
analfabetas, como Hanna.
2. Leemos
más que nunca. Estamos cercados por carteles, rótulos, publicidad, pantallas,
documentos. Las calles rebosan palabras, desde los grafitis de las paredes
hasta los anuncios luminosos. Parpadean en los teléfonos móviles y las
pantallas de los ordenadores.
3. Hoy
asumimos que, a nuestro alrededor, la inmensa mayoría de la gente lee y
escribe. Detrás de esta situación hay una larguísima ruta de siglos.
4. Me
gusta imaginar a nuestros ancestros saboreando la excitación de plasmar por
primera vez sus pensamientos; cuando descubriesen que el amor, el odio, el
terror, el desaliento y la esperanza podían escribirse.
5. Dominar
la escritura exigía conocer hasta un millar de símbolos y sus complicadas
combinaciones.
6. La
invención del alfabeto derribó muros y abrió puertas para que muchas personas,
y no solo un cónclave de iniciados, pudieran acceder al pensamiento escrito.
7. Ciertos
individuos se atrevieron a dejar huella de sus sentimientos, sus incredulidades
y su propia visión de la vida. Los libros se convirtieron poco a poco en
vehículo de expresión individual.
8. Los
griegos adoptaron la escritura fenicia en completa libertad, sin imposición
alguna. Acomodaron el invento a sus necesidades y, al lento compás de un cambio
deseado, fueron poniendo por escrito las tradiciones orales que más amaban,
salvándolas de las fragilidades de la memoria.
9. Los
antropólogos y etnólogos han podido encontrar testigos vivos de este cambio
hacia la escritura en países colonizados donde la irrupción del alfabeto, unida
al trauma de las invasiones, está recorrida por una estela de violencia.
1 No
sabemos nada sobre ese desconocido; solo nos queda la fantástica herramienta
que nos regaló. Su identidad es una huella borrada por las olas, pero no hay
duda de que existió.
LA AUTOBIOGRAFIA
1. El
sentido de autobiografía comienza por la revaloración de lo propio, de lo
individual. El punto de partida es "uno mismo".
2. Decir
autobiografía, por tanto, es instaurar una axiología en donde "lo
vivido" (entendido como lo más lleno de significación para determinado ser
humano) es colocado en un lugar preponderante.
3. Podemos
afirmar que al ir montando una autobiografía (hay algo de cinematográfico en
ésto de reordenar el pasado), se va reconstruyendo el mapa de una identidad.
4. No
es la búsqueda de un pasado estático o inalterable, más bien es como una
reconstrucción, como un reordenamiento de zonas o franjas de nuestra vida.
5. He
dicho reconocimiento. Aquí desearía entender esta acción como un trabajo de
espejo; una tarea en donde miramos hacia adentro, donde auscultamos zonas pocas
veces ventiladas: hacer autobiografía es "orear" nuestra existencia.
6. Elaborar
una autobiografía es entrar de lleno en un juego de "vasos
comunicantes".
7. Es
que confesarse ante otros, ese delatarse, ese paso de lo íntimo a lo público,
no siempre sale de manera rápida o natural. Y en la mayoría de las veces se
requiere un tiempo, un ambiente, una sensibilidad, "una iniciación",
para que pueda brotar el testimonio, la confesión más personal.
8. Son
múltiples los lazos que unen lo autobiográfico con la fantasía. A una imagen
fija en nuestra memoria, la escritura autobiográfica le agrega o le añade un
escenario, un aroma, una textura, un color.
9. A
lo mejor, sucede con las autobiogrfías lo mismo que con las obras de teatro
antiguo: nos producen catarsis.
10. Expliquémonos,
cuando nos consignamos en un texto (a lo mejor sin quererlo), nos transtornamos
en ejemplo, en hito, en punto de referencia. La autobiografía se convierte en
modelo de vida.
