Alfredo Molano fue un sociólogo,
escritor y periodista colombiano que dedicó su vida a la exploración, reconocimiento
y la narración de las diferentes realidades y formas de vida de todo el
territorio colombiano. Dentro de sus obras encontramos problemáticas sociales
como la violencia, la guerra, el desplazamiento forzoso, corrupción,
narcotráfico, entre otros.
Los libros de Molano tienen a mi entender dos
enseñanzas claves: una la metodológica, y otra la historia reciente del país.
Desde lo metodológico, aprendo la importancia de una técnica, las historias de
vida, esta es una herramienta importante para reconstruir la historia de la
vida de la nación. (Sinning, 2004)
Uno de sus libros estrella, que
obtuvo reconocimientos tanto dentro como fuera del país es Penas y Cadenas,
en esta obra Molano nos relata de forma cruda la vida de algunos personajes
(que, si bien utilizan nombres falsos para proteger sus identidades, son
completamente reales) antes y después de llegar a la cárcel. Nos habla sobre
sus lazos familiares y amorosos, sus miedos, traumas y su infancia.
Penas y cadenas es un libro fuerte y difícil de leer y no porque cuente con un lenguaje extremadamente técnico, por el contrario, su lectura se torna complicada por la vulgaridad y la aspereza de la narrativa. Sin embargo, es esta misma forma inusual de escribir lo que hace que esta obra se quede grabada en la mente de quien la lea, es precisamente ese golpe de realidad cruel lo que hace al lector sumergirse y darse una idea mucho más clara de las atrocidades que se viven dentro de los establecimientos carcelarios. Pero lo que más impacta es el conocimiento de que todas estas vivencias que se relatan son producto de la vida de miles de personas colombianas.
En el primer capítulo Molano nos presenta tres personajes, dando un breve recorrido por sus vidas y los acontecimientos que los llevaron a la delincuencia y el sicariato. Muestra cómo desde malos tratos por parte de los padres, abandono y otros factores sociales una persona puede alterar su concepto de moralidad y caer en este mundo.
Uno
de los planteamientos teóricos más aceptados para comprender la interacción de
todos estos factores es el modelo del modelo transaccional. Según este modelo,
la aparición y persistencia del comportamiento antisocial y violento es el
resultado de una serie acumulativa de transacciones entre los rasgos de
temperamento o reactividad psicofisiológica del niño y las pobres habilidades o
estrategias de crianza (determinadas, por ejemplo, por condiciones de vida
difíciles y una madre achicopalada). (Barreto, 2004)
Basándonos en la gran cantidad de investigaciones que se han realizado con respecto a cómo la crianza y educación impartida por los padres y/o familiares de las personas influyen en su comportamiento y percepción de la vida podemos afirmar que este es un pilar fundamental de la sociedad, y así mismo, es uno de los fallos más grandes que tenemos como ciudadanos colombianos y esto se ve reflejado en la cantidad exorbitante de personas recluidas en establecimientos carcelarios.
La obra de Molano no solo nos
contextualiza y nos brinda una mirada dentro de los peores rumbos que podemos
tomar como humanos, si no, que también hace una critica social bastante fuerte
a nuestra forma de criar a los niños que en un par de años serán los adultos
que decidan el futuro del país. Además de esto, Molano le hace un llamado de
atención al abandono estatal, tanto para con los niños como con las entidades
carcelarias en las que abunda la corrupción, la violencia, la ilegalidad y la
muerte.
Para finalizar, quisiera expresar mi opinión personal sobre la obra Penas y Cadenas, antes de leer este libro nunca me había preocupado por las condiciones de vida de las personas privadas de su libertad, ciertamente tenía conocimiento del hacinamiento y la poca salubridad que tienen estos establecimientos, pero era totalmente ignorante con respecto a las demás atrocidades que allí dentro se viven. Este libro me hizo replantear todas los prejuicios y predisposiciones que tenía sobre la cárcel, y me ayudo a salir del imaginario colectivo de que las personas que allí se encuentran es porque simplemente son “malos”, gracias a esta nueva mirada pude replantear todos estos pensamientos y llegar a la conclusión de que tenemos un gran problema social que comienza desde cada uno de nosotros, pero sobre todo, desde nuestras casas y de la cultura violenta que hemos estado conservando y perpetuando desde hace más de 100 años.
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